La Zarzuela agota localidades en Barcelona

Este domingo L’Auditori de Barcelona ha programado uno de los escasísimos conciertos con música de zarzuela que pueden escucharse en esta ciudad (sin que en otras, dentro o fuera de Catalunya, la cartelera sea mucho más generosa, valga apuntarlo aquí). Las localidades estaban agotadas días antes, demostrando que este género sigue teniendo su público fiel y entregado, si se ofrece con intérpretes de nivel y con algo de seriedad.

 

Para la ocasión, la Banda de Barcelona con Salvador Brotons, la soprano Marta Mathéu y el barítono Carles Pachón fueron los encargados de poner en escena algunas de las páginas más celebradas de la Zarzuela.

Momento magnífico, pues, para hacer un breve recorrido por la historia del género, que se remonta al siglo XVII, en el Wonderland de RNE.

Una brevísima historia de la zarzuela (y una excusa para escuchar algunas de las más conocidas) podría ser esta.

La Zarzuela aparece en pleno Barroco, a raíz de las composiciones pensadas para representarse como divertimento ligero pero al mismo tiempo respetuoso en el Palacio de la Zarzuela de Madrid. Muchas de estas producciones tuvieron libretistas de lujo como Calderón de la Barca o Lope de Vega.

Pronto el género va ganando adeptos, y a partir de los éxitos de Literes la zarzuela sale de palacio y empieza a formar parte de la programación de algunas salas de la capital.

Con todo, a principios del s. XIX la zarzuela está ya pasada de moda y prácticamente ha desaparecido del mapa. A mediados del siglo, algunos músicos eran partidarios de traer a España el modelo de ópera. Otros, en cambio, propusieron devolver el brillo a un producto autóctono. Ahí es donde empieza la producción de las obras que hoy nos vienen a la cabeza cuando pensamos en zarzuelas.

Una vuelta de tuerca más: para hacer el espectáculo aún más popular, algunos compositores y libretistas decidieron acortar la duración, dando lugar así al denominado «género chico», que no son sino zarzuelas breves, de alrededor de una hora. A este invento debemos algunas de las melodías más populares.

El género chico, pues, es un término válido para referirse a estas zarzuelas breves, y no a la zarzuela en general. Por supuesto, no tiene nada que ver con la calidad de la música, en muchas ocasiones tan buena como las de Gilbert y Sullivan que aún triunfan hoy en día en Londres o operetas francesas y alemanas, habituales en la programación de cualquier teatro que se precie en sus respectivos países de origen.

Un aspecto de la zarzuela que llama especialmente la atención es que, al ser planteada como un divertimento, se puede permitir el lujo de hacer una crítica social y un retrato de la época apenas disimulado, pero patente y aparentemente inofensivo…

Muchas son las divas de la ópera que han abordado (y bordado) algunos de los papeles icónicos de estas obras. En el audio anterior podemos escuchar a Teresa Berganza. En el siguiente, a Montserrat Caballé.

Demasiado poco sabido aún es que la zarzuela también triunfó (y visto el éxito de público de este fin de semana, triunfa todavía) en Barcelona. Tanto es así que compositores catalanes hicieron suyo el género y dejaron una brillante producción de zarzuelas en catalán.

Con todo, la guerra civil fue un batacazo también para este divertimento popular. Por una parte, muchas de las salas que la programaban se vieron obligadas a echar el cierre por problemas económicos, con lo que las posibilidades de hacer nuevas producciones cayó en picado. Peor aún, la supervivencia del género en el cine de la dictadura y con el apoyo del régimen a determinadas producciones acabó dando al género una imagen de cosa antigua, impuesta, de baja calidad y propia de una España tirando a rancia de la que aún hoy en día no ha logrado zafarse, cosa que es una verdadera lástima. Por suerte, aún queda algún apacible rincón de Madrid (o de Barcelona, o de cualquier otra ciudad) donde disfrutar de estas músicas.

 

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