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No soy de celebrar mucho los “días de”, pero estaba escuchando alegremente (es un decir) los Cuatro últimos Lieder de Strauss cantados por Jessye Normal y caí en la cuenta de cuánto debemos a las mujeres luchadoras en la música. Norman consagró el diálogo entre la música clásica, el jazz y la popular (espiritual negro mediante). No fue la primera soprano de raza negra, ni la única que luchó por los derechos de su género y raza. Una lucha que no es patrimonio de las mujeres, ni de las personas de razas diferente a la blanca, por fortuna, pero que ellas han librado con un estilo, una contundencia y un arte que no se pueden superar. Desde la prácticamente desconocida Mattiwilda Dobbs a Ella Fitzgerald, Nina Simone, Aretha Franklin, Amy Winehouse o, ¿por qué no?, Audrey Hepburn y las Weather Girls (cuya líder, además, fue discriminada por obesa), en Wonderland hicimos un homenaje a estas mujeres espléndidas, a su poderío, su energía y su música. A todas ellas, y a muchas más: ¡GRACIAS!

 

 

 

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