Bach: Cantatas

Print Friendly, PDF & Email

 En català

Las cantatas de Johann Sebastian Bach son uno de los universos musicales más complejos y ricos que conservamos. Escritas en su mayoría para interpretarse en el marco de las celebraciones litúrgicas de Santo Tomás de Leipzig, cada cantata es un comentario musical a las lecturas bíblicas del día correspondiente. Con todo, también encontramos cantatas profanas, para otras celebraciones que tenían lugar en dependencias de nobles, el consejo municipal o la universidad. Aunque Bach no escribió ninguna ópera, las cantatas son el espacio en el que reflexiona sobre las preocupaciones de cualquier ser humano que se pare, por unos momentos, a pensar.

En las cantatas de Bach se funde (sin confundirse) lo humano con lo divino. John Elliot Gardiner, en su libro Music in the castle of Heaven, explica cómo, por ejemplo, los ritmos de danza subyacen en muchas de estas obras, sin renunciar por ello a la profundidad y a la mirada serena hacia nuestro interior. Gardiner detalla además cómo los pilares de la educación de Bach fueron la Religión, vía de aprendizaje de lo que ahora llamaríamos Humanidades (literatura, pintura, etc) y la Música, como canal por el que aprender Ciencias (matemáticas, lógica, armonía, física del sonido). Las cantatas, pues, son para Bach la máxima expresión del saber humano, donde cristalizan todos sus saberes junto con sus emociones.

En 2016, recibí el encargo de coordinar la integral de Cantatas de Bach que impulsaron en su día el Palau de la Música Catalana y L’Auditori de Barcelona. El proyecto, iniciado pocos años antes, queda interrumpido en junio de 2018, pero tras hacer el estudio profundizado de las cantatas para planificar la programación, pensé que el material acumulado bien merecía tener alguna salida de provecho y no quedar arrinconado en un cajón. Por eso, a partir de febrero de 2018 me propongo publicar, cada primer domingo de mes, el comentario a una cantata de Bach, siguiendo el orden correlativo del catálogo.

He considerado importante reproducir con cada cantata los textos bíblicos a los que hace referencia, y para entenderlos mejor he optado por leer los comentarios que los monjes de Poblet publican en internet. Ellos, como Bach, viven inmersos en la vida religiosa, y por tanto me parece que sus comentarios son especialmente indicados para leer las Escrituras con una mirada lo más cercana posible a la que podría haber tenido el genio alemán (su música, como dijo Widor, está por encima de las diferencias entre las diversas ramas del cristianismo).

Por un momento, me planteé también traducir las cantatas, pero el excelente trabajo hecho por Saúl Botero (en castellano) y Antoni Sàbat (en catalán) harían redundante tal esfuerzo, que por otra parte no mejoraría sus resultados. Los comentarios parten de la escucha y análisis personal de las cantatas, combinados con la reflexión serena sobre la música de Bach y las Escrituras a las que se refieren. Enfoco el trabajo como un mes de convivencia con cada cantata, intentando hallar tantas respuestas como sea posible. Para ello, me apoyo también en los analistas que me han precedido, como Wolff, Schweitzer, Spitta, Butt… Con todo, siempre quedarán preguntas por responder. Esa es, precisamente, la principal característica de las obras maestras. En cualquier caso, si en esta empresa hay algún mérito, es de Bach. Los errores, míos.

 

Pep Gorgori