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Misas que sorprenden

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Unos días atrás, bromeando con Rosa Gil en el programa Wonderland, me retó a que dedicásemos un programa a hablar de misas que nos sorprenden en el campo de la música clásica. Dicho y hecho: una excusa como otra cualquiera para escuchar buena música de autores que posiblemente nunca pensaron que acabarían escribiendo obras basadas, al menos en parte, en textos litúrgicos.

A veces, en la cultura, encontramos obras de arte que ahora nos parecen muy normales y en su momento se consideraron un escándalo, y también hay creaciones que en su momento fueron consideradas muy convencionales y que ahora nos sorprenden. Parece mentira la de sorpresas que nos podemos llevar en la música clásica escuchando obras tan aparentemente estrictas y sobrias como las misas.

El repaso por las misas más peculiares de la historia lo comenzamos con la Mass de Bernstein, que fue la que inició la conversación sobre este género musical. encargo de Jacqueline Kennedy para inaugurar, en 1971, el Kennedy Center de Nueva York, Está concebida como un espectáculo teatral. Combina el texto latino de la misa con comentarios en inglés. Es el proyecto más ambicioso de Bernstein y una de las mejores muestras de su estilo. En el repaso hemos incluído también la Missa Papae Marcelli de Palestrina, que la leyenda dice que salvó la música polifónica ante las reticencias del Santo Padre; y la descomunal Missa Salisburgensis de Biber, escrita para conmemorar los 1.100 años de la diócesis de Salzburgo.

Vale mucho la pena escuchar la Pequeña Misa Solemne de Rossini, cuyo título es ya una broma: ni es breve, ni solemne, ni tiene mucho de misa, más allá de los textos que se cantan en una partitura que lleva a la Iglesia lo mejor de la música siempre divertida del compositor. Y por seguir con grandes autores de ópera que abordaron la Misa, incluímos también a Porpora y a Puccini. Una vez más, si no fuera porque el texto en latín no deja lugar a dudas, no sabríamos si estamos en una iglesia o viendo una de sus óperas.
Mozart va aún más allá y utiliza el Agnus Dei de su misa de la Coronación como base para el Dove sono de Le nozze di Figaro, escrita siete años después. La playlist completa, como siempre, en Spotify:
 

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